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"Para que una nación ame la libertad basta con que la conozca, y para que sea libre basta con que lo desee." Lafayette

EL HACHA (ELEGÍA ESPAÑOLA), por León Felipe

Filed under: DEMOSOFÍA — 7 December, 2007 @ 22:36

“A los caballeros del Hacha, a los cruzados del rencor y del polvo… A todos los españoles del mundo”. L.F.

* * * * * *

León Felipe

¿Por qué habéis dicho todos
que en España hay dos bandos,
si aquí no hay más que polvo?
 
En España no hay bandos,
en esta tierra no hay bandos,
en esta tierra maldita no hay bandos.
No hay más que un hacha amarilla
que ha afilado el rencor.

Un hacha que cae siempre,
siempre,
siempre,
implacable y sin descanso
sobre cualquier humilde ligazón:
sobre dos plegarias que se funden,
sobre dos herramientas que se enlazan,
sobre dos manos que se estrechan.

La consigna es el corte,
el corte,
el corte,
el corte hasta llegar al polvo,
hasta llegar al átomo.
[…]
Aquí no hay más que átomos,
átomos que se muerden.
[…]
Vuelan sobre tus torres y tus campos
todos los gavilanes enemigos
y tu hijo blande el hacha
sobre su propio hermano.
Tu enemigo es tu sangre
y el barro de tu choza.
[…]
Y el hacha cae ciega,
incansable y vengativa
sobre todo lo que se congrega
y se prolonga:
sobre la gavilla
y el manojo,
sobre la espiga
y el racimo,
sobre la flor
y la raíz, sobre el grano
y la simiente,
y sobre el polvo mismo
del grano y la simiente.

Aquí el hacha es la ley
y la unidad el átomo,
el átomo amarillo y rencoroso.
Y el hacha es la que triunfa.

* * *

LEÓN FELIPE (1884-1968). Obra poética escogida, prólogo por Gerardo Diego. Espasa-Calpe, 1985. [Publicado originalmente en Filosofía Digital, 13 de junio de 2006]

5 comentarios »

  1. Filosofía Digital » EL HACHA (ELEGÍA ESPAÑOLA), por León Felipe:

    [...] VER TEXTO COMPLETO EN MUNDO LIBRE DIGITAL [...]

  2. Carlos Luis:

    Soberbio, Jesús. No lo había leido antes, es brutal.

  3. Jesus Nava:

    Cierto, Carlos Luis, estos versos son soberbios. León Felipe es de los poetas que me gustan, los que expresan sentimientos hondos con belleza y sencillez (“Me gusta el verso limpio y recto como una lanza”). La misma sencillez que, apostaría algo, adornó su vida, pues ¿cuántos escritores se atreverían a decir, como si nada: “Tengo cincuenta y ocho años y aún no he aprendido un oficio; no sé pelar una manzana y las faltas de ortografía me las corrige mi mujer”?

    Expresó “brutalmente”, como tú dices, el desgarro que le produjo la guerra civil española, donde, según él, “murió un pueblo, pero no el hombre”. Tomó partido por la República, convirtiéndose en un español más “del éxodo y del llanto”; y era religioso, pero no creyente, porque sabía que “la cuna del hombre la mecen con cuentos”. En este aspecto de su sensibilidad, le gustaba definirse como “el publicano que no sabe rezar”.

    Por lo demás, decía “siempre he sido un hombre inoportuno y un español desentonado y anacrónico. Ayer, en 1920, cuando la blasfemia corría por las costanillas y por las grandes avenidas de Madrid, como el agua de las lluvias hasta encontrar el sumidero, escribía yo mi primer libro con el nombre de VERSOS Y ORACIONES DE CAMINANTE. Y en 1940, veinte años más tarde, cuando los escritores españoles, los de la “Santa Cruzada” y muchos de los del Éxodo también, movían sus plumas como palmas para relatar, arrepentidos y devotos, las vidas ejemplares de los santos, iba yo a dar a la estampa mis últimos poemas con el título de VERSOS Y BLASFEMIAS DE CAMINANTE. Nadie los quiso. No encontré editores. Y no intenté violentar en nada la decisión del Viento, de ese Viento que es mi antólogo, mi colaborador y el dictador. El que selecciona, el que me ayuda, el que me dicta… y el que manda”.

    León Felipe afirmaba que “la poesía se apoya en la biografía. Es biografía hasta que se hace destino y entra a formar parte de la gran canción del destino del hombre”. Tal vez por eso mismo añadía en uno de sus versos que “lo que cuenta el poeta a las piedras está lleno de eternidad. Y ésta es la canción del Destino, que tampoco olvidan las estrellas”.

    ¿Por qué será que, salvando las distancias, yo me siento también un hombre inoportuno y un español desentonado y anacrónico? Pero, en fin, este sentimiento de eternidad, que sueñan los buenos poetas y experimentan los grandes filósofos, es lo que realmente me importa de la poesía y de la filosofía. La retórica, sea musical o sofística, me repele. No son más que palabras sin sustancia.

    Publicaremos algo más de este magnífico poeta. Un cordial saludo.

  4. Carlos Luis:

    Gracias y un afectuoso saludo!

  5. Filosofía Digital » ORACIONES Y BLASFEMIAS:

    [...] Comentario y respuesta en EL HACHA [...]

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