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"Para que una nación ame la libertad basta con que la conozca, y para que sea libre basta con que lo desee." Lafayette

¿DEMOCRACIA CONSTITUCIONAL O REPÚBLICA DE PARTIDOS?, por Jesús Nava

Filed under: SANTO Y SEÑA — 1 September, 2010 @ 01:22

“Todas estas cosas han sucedido por la falta de una Constitución; porque la naturaleza y el propósito de una Constitución es prevenir el gobierno de partido, estableciendo un principio común que limite y controle el poder y el impulso del partido; y que diga a los partidos: hasta aquí habrás de llegar y no más allá” (THOMAS PAINE). 

* * * * * * 

No me gusta nada el cariz que ha tomado la política en España. Me preocupa, y mucho, como estoy seguro que también a miles de españoles que no están en la inopia. No por esperado el rumbo errático que sigue el gobierno de la nación es menos temible, ya que, aunque haya salido de unas “votaciones”, que no “elecciones”, lo que tenemos -y hemos tenido siempre, en ausencia de una buena constitución, desde la muerte del general dictador- no es un gobierno democrático, sino un gobierno de partido.

EL PARTIDO EN EL GOBIERNO CAMBIA; EL GOBIERNO DE PARTIDO, JAMÁS

Durante el período preconstitucional, y el que siguió al golpe de Estado de 1.978, se colgó en el escaparate político el rótulo de “estamos en reformas por ampliación de negocio”, mientras se trapicheaba en la trastienda; posteriormente, durante tres legislaturas se aplicó el “rodillo socialista”; después, durante dos, el “autoritarismo liberal-conservador”; ahora tenemos, de lo malo, lo peor: “la dictadura”, al alimón, de comunistas, separatistas y socialistas radicales.

Caricatura de Rodríguez Zapatero

El color del partido en el gobierno -en un gobierno de partido- cambia, pero la naturaleza corrupta del sistema jamás. Siempre la misma negación a los ciudadanos de la libertad política para elegir y cambiar el gobierno (aunque nos “otorguen”, a capricho, ciertas libertades que el antiguo régimen, desde luego, negaba totalmente) y la misma burla de la auténtica democracia, al no introducir, como mínimo, la separación de poderes y la elección directa, por mayoría, de nuestros representantes.

No esperaba otra cosa del sistema partitocrático. Menos aún de un partido marrullero que ha accedido al poder con muy malas artes (la costumbre se ha hecho ley en esta secta política) y que ha llegado con la intención de permanecer en él a toda costa, aunque sea repartiéndose la nación y compartiendo el poder con sus aliados comunistas y separatistas; es decir, con todos los estatistas reaccionarios, de derechas y de izquierdas, que aún quedan en España.

Esta labor de voladura de una nación secular la están llevando a cabo -con la complicidad de una mayoría de votantes- un grupo de irresponsables dinamiteros entre los que se encuentran eso que llaman rey; el fanfarrón de la humildad con su guardia pretoriana de embusteros y golpistas; los dictadores nacionalistas de las autonomías; y un partido que se autodenomina obrero, español, socialista, progresista y de izquierdas, ¡sin sonrojarse! ¿Será que no tienen de qué avergonzarse o más bien que no tienen vergüenza ni saben lo que es ruborizarse?

En realidad, estamos asistiendo al bochornoso -y peligroso, no lo olvidemos- espectáculo de la Monarquía de partidos (falsa democracia parlamentaria), cuando el partido que obtiene el poder altera las reglas del sistema oligárquico, rompiendo el “consenso” político y la “reconciliación” histórica en que se sustenta.

Esto no ha ocurrido nunca desde que la derecha franquista y la izquierda clandestina pactaron, a espaldas de un pueblo políticamente analfabeto, la Constitución antidemocrática de 1.978. Por eso ha surgido, ahora, una crisis del régimen sin precedentes.

Ya, durante la transición, la izquierda y la derecha políticas revelaron su carácter taimado y traidor, quedando en evidencia que sus ideales de democracia y libertad eran una burda patraña demagógica, y que, en consecuencia, los demócratas honestos -en esta hora crucial- deberían aparcar temporalmente sus preferencias ideológicas, retirar su apoyo electoral a todos los partidos, y enfilar con decisión y coraje hacia la libertad.

¡NO MÁS GOLPES DE ESTADO NI PARA INSTAURAR LA DEMOCRACIA!

Se oye mucho, últimamente, la palabra república. Pero, ¿qué idea subyace bajo ese nombre en la mente de quienes la invocan sin cesar? ¿Qué república? Y sobre todo, república ¿para qué?

Aquí seguiremos defendiendo la idea de la república, como forma de Estado, siempre que vaya inseparablemente unida a la democracia como régimen de poder. República, sí, pero no de izquierdas o de derechas, sino de todos, es decir: de los ciudadanos; y no la república parlamentaria (de triste memoria en España), sin separación de poderes, sino una constituida democráticamente, tras el preceptivo período constituyente y la obligada consulta en referéndum. ¡No más golpes de Estado, ni siquiera para implantar la democracia!

Caricatura de Aznar

La libertad se propone, no se impone, principio que sólo ignoran los que tienen alma de tiranos: ningún pueblo está obligado a ser libre. Los demócratas confiamos tanto en que la fuerza y el prestigio de la libertad despertará la adhesión entusiasta de los mejores ciudadanos de cualquier país, que no tememos consultarles. Son los demagogos del parlamentarismo y los partidos, aduladores y parásitos del pueblo, los que demuestran un absoluto desprecio hacia él, ignorando permanentemente la expresión libre de su voluntad y sus aspiraciones.

Cuando los mismos partidos que han vivido hasta hoy de los presupuestos del Estado oligárquico, pasteleando con el resto de la clase política y jurando o prometiendo lealtad a una Constitución monárquica, pretenden encabezar la marcha hacia la república, son tan de fiar como cuando la clase política que gobernó con la dictadura de Franco, tuvo la desfachatez de arrogarse la representación “democrática” bajo la monarquía de Juan Carlos.

Como decía Tocqueville de este tipo de líderes: “Se consideran paladines de la civilización moderna -y de la democracia, añadiría yo- e insolentemente se ponen a su cabeza, usurpando un lugar que se les cede y del que son indignos”. A los hombres de las clases dirigente y gobernante en España, Confucio les llamaría, hoy, como entonces a sus precursores ideológicos, hombres del siglo o ladrones de la virtud; es decir: eunucos aduladores de su época.

Son los incombustibles de la política, los oportunistas del poder, los elegantes de la indecencia, los necios de la cultura, los vivalavirgen del estatismo, los corruptos del progresismo los que pretenden, una vez más, neutralizar a una exigua minoría consciente, que anhela la democracia, anticipándose a enarbolar la bandera de la libertad que, deliberadamente, siempre han estado pisoteando.

¿Ahora son republicanos? ¿Ahora son demócratas? ¿Ahora son laicos? ¡A otro perro con ese hueso, farsantes!

EL PUEBLO ESTÁ TAN CORROMPIDO POLÍTICAMENTE COMO LOS GOBERNANTES A LOS QUE VOTA 

¿Por qué, pues, el pueblo español les cede un lugar del que son indignos? Los partidos políticos actuales tuvieron su oportunidad durante la transición. Y no estuvieron a la altura que les demandaba un momento histórico irrepetible. Traicionaron el ideal de la república y de la democracia que decían defender. Mintieron a saco. Manipularon a la opinión pública. Contaron para ello con la complicidad de una prensa cobarde y pesebrera. Convirtieron la transición en una transacción.

Los políticos de izquierdas pactaron con los políticos de la dictadura y pidieron al pueblo español que votara afirmativamente una Constitución monárquica encarnada por un rey elegido por Franco, que consagraba la no separación de poderes, que mencionaba expresamente a la Iglesia católica, que introducía el sistema proporcional electoral y dejaba en manos de los partidos los tres poderes del Estado.

La corrupción e inutilidad de la clase política española sería evidente para todos, si unos, la mayoría, no se empeñaran en mirar para otro lado, indiferentes a lo que se les viene encima; si otros, no cerraran el ojo derecho para ver con el izquierdo lo que hacen “sus” izquierdas; y si los demás, no cerraran el izquierdo para ver con el derecho lo que hacen “sus” derechas. Porque estoy de acuerdo con Ortega en que creer en las izquierdas o las derechas, cuando entre ambas ideologías -hoy, por lo menos- no hay más que una diferencia retórica, son dos formas distintas de ser igualmente imbécil.

Caricatura de Felipe González

En otras palabras, el pueblo español es tan ignorante y está tan corrompido como sus gobernantes. ¿O acaso no es él quien los vota? ¿No es evidente que sus prejuicios ideológicos le impiden comprender -no hay mayor ciego que el que no quiere ver- que carece de democracia y de libertad política? ¿Quién avala como “paladines” de la democracia y de la civilización a aquellos patriotas reaccionarios o a estos progresistas insolentes? ¿No son los votantes españoles?

Por eso necesitamos una democracia constitucional, republicana y presidencialista, que saque de una vez al hombre masa de la ignorancia, impida y castigue la corrupción política, genere unidad y concordia entre los pueblos de España frente a las tendencias centrifugadoras de los nacionalismos, actúe de cortafuegos contra el cinismo moral que devora nuestra sociedad y remedie la penuria cultural que nos asuela.

DEMOCRACIA CONSTITUCIONAL ¡YA!

Revel dijo, escribiendo sobre la situación política en su país, que juzgaba un sistema, no los corazones; es la postura propia de un escritor que juzga una sociedad, como si fuera un ente autónomo, independiente de las personas que la integran. Después de todo, el que publica sus pensamientos aspira a ser leído por muchos y a incomodarles lo menos posible.

Pero como yo no deseo ser leído más que por esa dichosa minoría (los demás no entenderán nada), no soy tan medroso: me he adentrado en el corazón de los hombres y no he visto, tras su fachada de respetabilidad, más que una triste cloaca de pasiones. La política no es más que el escenario donde, de forma ostensible, sin máscara, se representan en público los incorregibles vicios privados.

Porque es cierto que los hombres están necesariamente sometidos a las pasiones. Y así, por su propia constitución, compadecen a quienes les va mal y envidian a quienes les va bien; están más inclinados a la venganza que a la misericordia; y, además, todo el mundo desea que los demás vivan según su propio criterio, y que aprueben lo que uno aprueba y que repudien lo que uno repudia.

De donde resulta que, como todos desean ser los primeros, llegan a enfrentarse y se esfuerzan cuanto pueden por oprimirse unos a otros; y el que sale victorioso, se gloría más de haber perjudicado a otro que de haberse beneficiado él mismo. Y aunque todos están persuadidos de que, frente a esa actitud, la religión enseña que cada uno ame al prójimo como a sí mismo, es decir, que defienda el derecho del otro como el suyo propio, nosotros hemos demostrado que esta enseñanza ejerce escaso poder sobre las pasiones…

De ahí que quienes se imaginan que se puede inducir a la multitud o a aquellos que están absortos por los asuntos públicos, a que vivan según el exclusivo mandato de la razón, sueñan con el siglo dorado de los poetas o con una fábula” (Spinoza, Tratado político).

Por eso necesitamos, urgentemente, una constitución democrática, que garantice y asegure la libertad para todos, “pues para la seguridad del Estado no importa qué impulsa a administrar bien las cosas, con tal que sean bien administradas… Por el contrario, para que pueda mantenerse, sus asuntos públicos deben estar organizados de tal modo que quienes los administran, tanto si se guían por la razón como por la pasión, no puedan ser inducidos a ser desleales o a actuar de mala fe”.

Sólo la Democracia Constitucional, con su racionalidad en todos los niveles de la vida pública, puede despertar en los españoles las virtudes cívicas y políticas, hoy dormidas o corrompidas.

Una buena constitución, con su timón, sus frenos y sus contrapesos, actuará de tal manera que, a falta de racionalidad en los individuos y en las masas, induzca a todos a vivir, al fin y al cabo, bajo la guía de la razón.

[Publicado originalmente en Filosofía Digital, el 18 de abril de 2006.]

“Digo el primordial santo y seña, hago el signo de la democracia. No aceptaré nada que no sea ofrecido a los demás en iguales condiciones.” WALT WHITMAN

25 comentarios »

  1. Linus:

    No obstante, en ocasiones pienso que quizás no sea momento para estos «ataques» al sistema actual, y sea tal vez mejor defenderlo hasta llegar a una situación en la que se pueda partir hacia una mejora, en condiciones adecuadas.

    Un cordial saludo.

  2. Linus:

    Me ha parecido al mismo tiempo emotivo y cargado de razón.

    Hace unos días, una conocida persona mia, definió a los políticos de este pais, como «gestores de ignorancia»

    Un saludo

  3. Abu49:

    Los países tienen dos castas bien diferenciadas: la gobernante y el pueblo.
    Éstos en democracia o sistemas republicanos, le otorgan el poder a aquéllos. Mas, una vez asumida la casta gobernante, se olvidan a quiénes se lo deben y cumplen con su designio “gestores de la ignorancia”.
    ¿Será porque consideran que la política es el arte de hacer posible lo imposible? ( lo imposible según su avaricia y soberbia)

  4. Oliver:

    Te agradezco, Linus, tus elogios. Pero yo mismo, aunque me exprese con vehemencia, no me siento cargado de razón y espero no dar esa impresión.

    Los artículos sobre política, me crean una desazón e inquietud, hasta parirlos, que me quitan el sueño durante días, mientras los gesto en mi mente.El parto es cosa de dos o tres horas, pero la gestación francamente “embarazosa”.

    ¡Cómo disfruto, en cambio, publicando y releyendo los consejos bellos y prudentes que hombres eminentes nos han legado! ¡A veces desearía no hacer otra cosa!¡Casi todo ha sido dicho ya!

    Y con tal acierto, que me avergüenza un poco atreverme a escribir y publicar en la misma página que estos gigantes de la literatura, el arte, la política o el pensamiento filosófico.

    Quisiera cambiar de tono, te lo aseguro. Y deshacerme en elogios de los que nos gobiernan y de mis compatriotas. Pero no puedo. Antes que fingir lo que no siento, para ser aceptado, guardaría completo silencio.

    Por eso, aunque no me gusta “atacar” el sistema actual, el propio sistema no me deja otra opción, porque no puedo en conciencia “defenderlo” de ninguna manera.

    De cualquier forma, estoy convencido de la inoperancia de los blogs. Son meros desahogos intelectuales o sentimentales. Dan mucha satisfacción, sin duda. Pero ni siquiera entre todos los que somos críticos con el poder o el sistema lograremos hacerle siquiera cosquillas.

    Y no obstante, creo que mi próximo post, se inspirará en unos versos de D. H. Lawrence y lo titularé: “¡Hagamos una revolución!”. Creo que esta vez, al menos, me divertiré escribiéndolo. A ver.

    A Abu49, le diré que en una república democrática todo eso no puede tener lugar: ni castas, ni abusos de poder, ni padecer a los “gestores de ignorancia”. Eso sólo ocurre en las falsas repúblicas y en las falsas democracias.

    Por eso dedicaré una serie de artículos a demostrar las ventajas de la auténtica democracia constitucional, aunque sólo haya dos o tres países en el mundo que la disfruten.

    No veo ningún motivo especial por el que España no pueda contarse entre ellos, excepto la ignorancia del pueblo y los gestores de esa ignorancia.

    Un saludo. Oliver.

  5. Linus:

    Comprendo lo que dices, sobre la desazón. Y la razón, no digo que lo creas, digo que lo creo yo, ya que veo que el análisis no es con el ánimo de favorecer a nadie en concreto, no es partidista, y bebe de esos grandes pensadores que yo empiezo ahora a descubrir algo más que recordar su nombre.

    En cuanto a la inoperancia de los blogs, es verdad que si no tuviera el mío apenas podría dormir, o sea que lo hago en primer lugar como desahogo. Pero, ¿y toda la gente que tal vez pensaba una cosa y descubre nuevas formas de verlas? Por eso puse una cita de una escritora en el pie de mi bitácora, necesito creer que las palabras pueden cambiar el mundo.

    En otros tiempos, sin internet, tal vez la gente, el pueblo, se alzaría o tomaría otras acciones más … «extremas». Quiero pensar que no es esa la vía a seguir, claro, así que, como dices, tendremos que luchar con todas las vías «civilizadas» de las que dispongamos. Por lo menos, es lo que yo necesito hacer.
    Un saludo.

  6. Linus:

    Me gustaría añadir algo más. La bitácora está muy bien, pero si va acompañada de una actitud en la vida profesional y personal, mejor, dando ejemplo y reclamando el cuplimiento de los derechos y obligaciones de todos, así como denunciando ante toda violación de aquellos… vamos, digo yo. Es que me he puesto sentimental
    Saludos.

  7. Oliver:

    De ninguna manera, Linus, quiero desanimar a nadie de que siga los dictados de su corazón, sino todo lo contrario. Por lo tanto, ¡a seguir escribiendo, pensando, pintando, esculpiendo, componiendo o investigando!

    ¡A crear cosas útiles, bellas, justas y verdaderas! El día en que dejemos de crear -y todos podemos crear algo de valor- se habrá apagado la luz en el mundo.

    Lo que decía de los blogs se refería a la acción política. Para cambiar la sociedad hay que influir sobre la imaginación del hombre corriente, que es mayoría, y para eso hay que ser un poco “demagogo”, aunque sea en el buen sentido de la palabra, como decía Gramsci.

    La verdad sólo tiene fuerza para aquellos que la ansían y son capaces de entenderla. Los que la temen, porque les atemoriza la responsabilidad que les arroja encima la libertad, no quieren oírla. He aquí la más grave cuestión a que se enfrenta el demócrata honesto.

    ¿Habrá en España siquiera doce apóstoles de la libertad, que digan el santo y seña de la democracia, y que estén dispuestos a instruir al pueblo, sin aires de superioridad, con sentido de humanidad y que no acepten ni una migaja de poder, un sólo derecho, que los demás no puedan disfrutar también?

    Si es así, estamos salvados. De lo contrario, permaneceremos, como nación, en la antigua esclavitud, sin libertad. Y el pueblo seguirá condenado a sufrir males cuyas causas ignora. ¡Terrible responsabilidad!

    Un saludo. Oliver.

  8. Grazia Deledda:

    Linus vengo de una web en la que haces un comentario sobre unas palabras de García Trevijano en las que le reprochas que haga diferiencias nacionales sobre Cataluña, El País Vasco y Galicia.

    Negar eso sería negar la realidad hitórica y presente de muchos habitantes de esas regiones de la península.

    Como él muy bién dice no se puede federalizar lo que no está separado. Antes separar aunque sea simbólicamente y después unir en federación libre a los estados que se adhieran.

  9. Linus:

    Estimada Grazia:

    Agradezco que te dirijas a mi para hablar sobre este tema, ya que me das la oportunidad de expresar mi punto de vista.

    En primer lugar, el hecho de que expresar mi opinión singifique para ti reprochar algo a alguien es significativo, de la realdiad autentica que mencionas, en tu tierra. Las oligarquías de partidos autonómicos de tu comunidad han hecho y deshecho con la historia lo que les ha interesado, con la connivencia de los partidos centrales.

    Por otro lado, no sé de qué realidad histórica hablas. Si es la de los golpes de estado anteriores a la guerra civil, o los estatutos de autonomía, entonces significa que no hay más que exigir lo mismo para hacer esa historia que comentas. Mañana mismo podría cualquier otro pueblo, con el que se lograra la misma ausencia de libertad y pluralidad; para con ello tener todos la misma opinión; para tener automáticamente esos mismos derechos.

    Si te refieres a la História de hace siglos, no hay un solo pueblo de España com menores derechos históricos que el pueblo catalán (ni mayores).

    Si se va a federar, entonces que se decidan los pueblos que quieren estar federados o no. No asumirlos de partida.

    Un diferenciación simbolica no tiene en absolutamente nada menos de valor que cualquier otra. Una diferenciación, sea cuál sea, por motivos de origen, nacimiento, cultura o raza, tiene otro nombre que no me apetece dar.

    Un afectuoso saludo

  10. Linus:

    Hola Oliver.

    Al releer este artículo, es tan bueno, tan documentado y tan actual, ya que apenas ha cambiado el panorama, que se podría merecer una reseña en la ALCD.

    Un saludo

  11. Editor:

    Comentario por Pilar Aizpún Bobadilla [Blogger] 23.11.07 @ 21:26, en Periodista Digital

    Todo lo que dice es cierto…pero aquí tenemos que hacer mucha labor de construcción de sociedad civil antes de acabar con la partitocracia. De momento, los españoles no quieren mojarse y no quieren actuar. Así que solo nos queda echar a ZP del Gobierno. No veo otra solución para nuestra Democracia. Y cuando llegue el PP, presionar a tope hasta conseguir la reforma. Y nada de conformarse con ser minoritarios. Hay que crear una fuerza cívica capaz de presionar. Suficiente.

  12. Jesus Nava:

    Supongo, Pilar, que por “construcción” de la sociedad civil se refiere al trabajo de crear asociaciones civiles para reclamar a los partidos la reforma de las instituciones. Pero los partidos, señores del poder, que se ríen de las asociaciones civiles, tiemblan ante las políticas. Hace falta, hablando claro, crear un partido político democrático y por la democracia, al margen de la partitocracia, pero que dé a los españoles la oportunidad de asociarse o, como mínimo, pronunciarse en las urnas.

    El PP, como el PSOE, forma parte del tinglado. Y mientras los españoles sigan votando siglas -porque ni siquiera son ideologías diferentes- el partido en el poder hará las reformas que le convengan a él, no a todos los españoles. No veo otra salida que tomar partido “por el patriotismo de todos”, o sea, por la democracia. Mientras esa alternativa democrática no exista, sería precipitado -además de injusto- afirmar que los españoles no están por la labor.

  13. Editor:

    Usted lleva mucho tiempo hablando de este tema, yo empiezo ahora… deseeme suerte, y si quiere, puede participar cuando quiera, en este blog:

    http://demoscratia.wordpress.com/

    Comentario por miguelnunezrios 24.11.07 @ 19:51, en FD-Periodista Digital

  14. Jesus Nava:

    Miguel, adelante con tu blog. Por supuesto, te deseo suerte.

    La suerte de los que trabajan por mejorar el mundo, y esperan que algún día la libertad democrática se extienda por doquier como las aguas del mar sobre la tierra, será la de todos.

    Un saludo cordial.

  15. Editor:

    Comentario de No One en FD-Periodista Digital

    Doña Pilar parece que tiene razón, y el artículo se la da, al convocar a esta cena al invitado de piedra, el padre de esa muchacha -todavía virgen- de nombre Democracia, que ahora se muestra embelesada por el don Juan, un burlador, quien pretende nada menos que ser su nuevo amo: pues de cierto, el Padre de la muchacha, aunque fue muerto de una estocada por el seductor, ahora comparece y no es otro que… el Pueblo Ignorante.

    La propuesta de don Jesús, construir un Partido político verdaderamente democrático al margen de la Partitocracia, es, desde luego, propia de un español auténtico: …”la razón de la sin razón, que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece
    que con razón me quejo de la vuestra fermosura”.

    Yo creo que ya es hora de emprender esa aventura, que alcance fama en todos los reinos del mundo, y debemos para ello pertecharnos con todas las armaduras y todas las armas, y montarnos en nuestro Rocinante, que como bien se sabe no hay caballo más noble que caballero haya montado.

    1. Las premisas: el pueblo, mi Sancho PANZA -el Demos-, a esta altura del Capitalismo MUNDIAL, no va a aspirar ya nunca a volver al estudio de sus virtudes virginales en el convento de su casa, o, bajo el patrocinio de la escolástica moralesca, ni siquiera jeffersoniana, a los remilgos de la bondad, sino al Poder Adquisitivo.

    2. Más. Todos los ensayos de la Humanidad en ese sentido han fracasado.

    3. Si nosotros somos capaces de construir una Constitución con base en la ciencia Económica, es decir, que probemos con sencillo enunciado al Demos que podrá cada uno acrecentar su Poder Adquisitivo Personal, cambiando la Economía de Ganancia por una Economía de Abundancia, entonces todos los escuderos del mundo se pondrán en marcha al unísono, y por la Panza, serán capaces de llegar a ser verdaderos Gobernadores de todas las islas de utopía y cambiarlas en baratarias, esto es, en poner a todos a labrar y hacer del mundo la Ínsula de la Abundancia.

    4. Para Construir este texto magno, como han de ser todas las Constituciones de los grandes reinos, bastan con dos normas inalterables y eternas

    La primera está elaborada para la Nobleza Financiera, esa raza que se ha hecho indigna por los hechos dignos de comeajos y fideputa en la maquinación de todos los productos para alterar el precio de las cosas y la maquinación de todas las bolsas de trabajo para producir siervos: que el Dinero desaparezca del Planeta tierra, pues si no lo hacemos desaparecer nos hará desaparecer éste a nosotros, según dice el Premio Nóbel Amadís de Gaula en su profecía sobre la Balanza del Dinero; y además, existiendo éste, los Amos lo guardarán en su faltriquera y nosotros seguiremos con sus buenas palabras platicando de siervos de la gleba, o sea, siervos de sus Partidos.

    Mas yo, de un sólo tajo, rebañaré el gañote de éste que se cree Poderoso Caballero, y con ello alcanzaré la fama mundial que mi nombre de Caballero sin par se merece. Basta hacer como el Caballero Licurgo, el gran legislador, cuya Constitución no fue escrita y nos dicen los cronicones que duró por más de quinientos años, la misma que hoy se ha de resucitar: Sustitución por un medio de pago que no pueda acumularse ilimitadamente, un medio digital que sólo sirva para disponer, adquirir, consumir, estrictamente los productos, bienes y servicios que físicamente se empleen en el quehacer y la vida de los hombres.

    El segundo mandamiento va pensado para la plebe, pues de ésta no se puede esperar sino que, tomado el poder de la Democracia por las mayorías, todo se reparta y llegue la re-pública a no tener res o cosa alguna pública o privada más que el hambre y la miseria, que será de todos:

    El salario igualitario queda abolido. Cada uno recibirá un monto de poder adquisitivo según su rendimiento efectivo. Nadie podrá recibir o disponer de riqueza alguna sino la proviniente de su trabajo, industria personal, y utilidad efectiva rendida a la sociedad de los hombres, y recibirá un Poder Adquisitivo creciente para que, si se lo merece, pueda vivir a cuerpo de rey; pero ésta riqueza personal estará limitada al total de bienes, servicios y productos que un ser humano pueda físicamente ocupar, consumir, poseer-y-usar a lo largo de la duración de la existencia de un mortal, o sea, que no llega a noventa años.

    Así habremos, compañeros nobilísimos, de un solo tajo, dejado consumida la Gran Gesta: primero, con el Poder Adquisitivo personal, hemos puesto las bases para el Incentivo de Adam Smith, la riqueza para la generalidad de los hombres, y el rendimiento de estos en todos los sectores; y, acabado con el Leviathán al mismo tiempo, pues hemos derramado para siempre la sangre a ese Gigante Dinero contra el cual nadie se ha atrevido hasta hoy, conjurando el encantamiento de que todos lo creen eterno, ilimitado, más alto que las montañas, cuando, a fé mía, que en mi tierra, la Mancha, no hay ninguna.

  16. Jesus Nava:

    Me gustaría dejar claro que soy un demócrata, es decir, partidario del autogobierno del pueblo, no sólo por convicción, sino sobre todo por constitución anímica y forma de ser. Puede que sea verdad que la democracia se lleva en los genes, como la religión o la ética.

    En cualquier caso, estoy convencido de que el pueblo llano, la gente trabajadora y sencilla, que es la mayoría natural en cualquier país, es la única base fiable para salvaguardar la libertad de todos; aunque reconozco, por supuesto, que dicha mayoría debe ser justa para que su gobierno sea legítimo.

    Así pues, prefiero mil veces al “pueblo ignorante”, cuya sabiduría democrática supera con creces a la pedantería de los sabihondos, antes que a los déspotas intelectuales que, sumidos en la “barbarie del conocimiento especializado”, creen saber mucho de algo, pero que, en realidad, lo ignoran todo sobre la naturaleza humana, que debe ser guiada con humanidad y afecto para que haga libremente lo mejor.

  17. No one:

    Sí, es por ahí, es por ahí, lo único que ocurre es que hoy, el pueblo, ya no es aquel de gente-trabajadora y sencilla-mayoría-natural-en cualquier-país, sino que siguiendo las prédicas de Montesquieu -el abogado de la separación de poderes- se ha podido trasvasar su dinero, desde la faltriquera del Duque y del Prelado, a la faltriquera de su sobrino predilecto
    que emigró a América, quedando hoy en la faltriquera de la Nobleza Financiera, como todo el Pueblo sabe.

    El ’sueño americano’ ha hecho el resto: en cada casa, en cada mente, y en cada corazón, vive y reina un… siervo por los hechos, y un capitalista por derecho, todos degenerados, hijos de una ideología: no sirven ya para HOMBRES. Esto lo profetizó alguien que no es sospechoso, Carlos Marx en su Das Capital: la antigua dignidad del que trabaja, la relación idílica, el honorario del abogado, el sacerdote, el médico, al pagarle con capital contante y sonante lo convierte a aquellos en … mercancía, beneficios, valor añadido, plus valias.

    Ya todos SABEN qué es lo que pueden conseguir de sus semejantes cuando trabajan para estos: dinero. Incluso saben esto los socialistas, quienes empezando siervos, como toda la izquierda, han acabado señores del capitalismo, aunque siguen con su señalado acento del antiguo odio de clases. Son como nuevos ricos.

    No hay vuelta atrás, el amor a las leyes y a la patria, así como la virtud y el estudio ya es vino de reserva sólo para los auténticos señores del romanticismo alemán: cosas de los locos o de los que viven en el museo, algo que iban a despreciar los hombres en masa, tal y como Ortega profetizó a principios del siglo pasado.

    Hagámonos todos prosélitos del Pragmatismo, esa forma de ver las cosas que nació en la nación más poderosa de la tierra por obra de William James y sus brillantes psicólogos, y cuyas reglas hoy se han de observar si se quiere atinar con la estrategia que se escoja: hay que observar que las propias ‘leyes y patria’ son sólo… un medio para otro fin, que es el estómago. Y que más que patria lo que hay es que comer, que me cago en la nación, decía el antiguo soldado de los tercios. El mayor bien para el mayor número.

    Ya se sabe, incluso una familia de hombres buenos y bien avenida, cuando llega el momento de repartir la herencia, se quiebra, todos quieren SU dinero. .. son buenos, me dice usted, ¿han partío?, pregunta el español castizo.

    En la reflexión de una Constitución que provea para el Gobierno por el Pueblo, cosa que se puede ya realizar mucho mejor que en tiempos de Montesquiu en vista de la alta tecnología que facilite la votación codificada directa por internet en los asuntos del Ejecutivo, hay que hacer hincapié en la condición de los humanos de nuestro tiempo: hay que cortar de raíz la posibilidad de una Democracia de la abiecta plebeluca con acceso al Dinero (este término es de Cicerón), y antes de darles a TODOS el Poder sobre la Res Pública, quitar el Dinero de en medio, pues si hay de ésto, se lo reparten por ley y acabamos como el Gorilato del Sr. Rojo: un Capo bajo quien las minorías perseguidas son las que engrosan los notables, y la miseria es la que pertenece a todos. Tenemos que construir, con la Constitución, una Economía de Abundancia.

    Mutatis mutandi, es lo que ha pasado con el asunto del Espíritu, que la Iglesia se presenta con las nostalgias novelescas del Santo Oficio, y la plebe nunca gustó dellas: Dios, mientras tanto, sigue esperando: démosselo al HOMBRE sin Iglesias, ya Aquel, emancipado, y éste, desnudado de tanto ropaje.

    Comentario de No One en FD-Periodista Digital

  18. Jesus Nava:

    “Los políticos griegos, que vivían en un gobierno popular, no reconocían más fuerza para sostenerlo que la virtud. Los políticos de hoy no nos hablan más que de fábricas, de comercio, de finanzas, de riquezas e incluso de lujo. Cuando la virtud deja de existir, la ambición entra en los corazones capaces de recibirla y la codicia se apodera de todos los demás. Antes, los bienes de los particulares constituían el tesoro público, pero en cuanto la virtud se pierde, el tesoro público se convierte en patrimonio de los particulares. La República es un despojo y su fuerza ya no es más que el poder de algunos ciudadanos y la licencia de todos.”

    Montesquieu.

  19. Jesus Nava:

    “El pueblo que detenta el poder soberano debe hacer por sí mismo todo aquello que pueda hacer bien; lo que no pueda hacer bien lo hará por medio de sus ministros. Sus ministros no le pertenecen si no es él quien los nombra; es, pues, máxima fundamental de este Gobierno que el pueblo nombre a sus ministros, es decir, a sus magistrados. En los Estados en los que no participa en el Gobierno, el pueblo se apasionará por un actor como lo hubiera hecho por los asuntos públicos.”

    Montesquieu

  20. Jesus Nava:

    “En el Gobierno republicano se necesita de todo el poder de la educación, que tendrá como objeto la virtud. Se puede definir esta virtud como el amor a las leyes y a la patria. Dicho amor requiere una preferencia continua del interés público sobre el interés de cada cual; todas las virtudes particulares, que no son más que dicha preferencia, vienen dadas por añadidura. Este amor afecta especialmente a las democracias. Sólo en ellas se confía el Gobierno a cada ciudadano. Ahora bien, el Gobierno es como todo el mundo: para conservarlo hay que amarlo.”

    Montesquieu

  21. Jesus Nava:

    Me he dado a mí mismo un plazo de cuatro años para reunir una constelación de principios democráticos y ofrecérselos al pueblo español con la esperanza de que puedan despertar en los pechos más nobles el ansia de libertad y felicidad, que no anida en la panza, sino en el espíritu.

    El problema no es el dinero, sino la ambición de riquezas y de lujo. Si no volvemos a una vida sencilla, pereceremos. Pero, en una democracia, el pueblo elige su camino,pues es dueño de su propio destino. Y estoy convencido de que el pueblo tiene suficiente sentido común para despreciar la mentira halagadora cuando oye la verdad, aunque sea amarga, de labios de gente honesta que no tiene otra ambición que la dicha de la humanidad.

    Lo que me ocupa y me preocupa, ahora mismo, es encontrar a esa docena de hombres o mujeres justos, dispuestos a luchar por la regeneración y la salvación del mundo, que sean como doce gotas de agua dispuestos a constituir, con los muchos que se añadirán, un río de libertad.

    Pero en España padecemos una sequía pertinaz de hombres libres.

  22. Editor:

    Autor: No one. Comentario en FD-Periodista Digital:

    Don Jesús, you are a gentleman.

    Pero para acometer una gran gesta hay que echar mano del Pragmatismo, hay que situarse en el terreno. Y no ver a la materia prima, es decir, a la humanidad como ‘debería ser’, sino como es.

    Aparte de que el Espíritu es cosa que no conoce el hombre natural en las grandes poblaciones, ya que se refiere a una singularidad: la amistad entre el hombre que conoce personalmente a Dios, y el Alma de Éste, el ciudadano corriente de hoy no es un gentleman:

    Antes del Capitalismo Universal había tal suerte de nobleza de alma en todos, que un Thomas Jefferson engendraba descendientes de color de sus propias esclavas en Monticelo, y los tenía como hijos. Lo sorprendente es que los trabajadores de su hacienda se sentían en las labores del campo como en una suerte de paraíso donde había un padre y todos eran hermanos.

    La Biblia sin embargo, que está plagada de errores, y sobre todo de textos legales inalterables, lo que la hacen impropia para el Legislativo de los hombres, tiene, aparte de cosas espirituales de altura, a veces también cosas brillantes, auténticas profecías:

    “También has de saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios.” (2 Ti.3:1-5).

    Este es el panorama, según el profeta don José Ortega y Gasset, don San Pablo, y los profetas don Carlos Marx, don Erich Fromm, don Quijote, y Sir Thomas More.

    El artífice histórico, el verdadero protagonista, es sólo uno, el Poderoso Caballero don Dinero. Éste ha cambiado el alma de todos los hombres.

    Y como Jesucristo es otro gentleman, sólo busca a los que lo son, no a las sociedades de este mundo. Los reinos de este mundo, es decir, la Democracia directa, será, sin duda, la que dicte sus leyes, emancipandose de la Religión organizada, que ya está en el museo, y de los Partidos, más organizados todavía, pero para que medianamente pueda navegar ese barco de la plebe, hay que quitarles su nuevo amo, el Dinero. Así, sustituimos a éste por la producción de alta tecnología generalizada y el cuidado del planeta, dando a todos un poder adquisitivo que les haga seguir su instinto, el de la Panza.

    En esto, don Jesús, convendrá conmigo: Sancho, antes sólo escudero, era noble de corazón, y ahora, que no lo es tanto, lo constituiremos, a pesar de él mismo, en señor de la ínsula barataria. Lo que no queremos en ésta es la clase de los especuladores ni los parásitos, y para esto no queda ya otro camino que extirpar el dinero. Dictarles una especie de Bula ad Extirpanda que, para buscar la verdad, o sea, la sensatez, tiene que ser tan intolerante en esto del Dinero como, a lo menos, la Santa Inquisición.

    Para hacer brillar el discurso de los notables, erradique primero lo que de verdad mueve a los políticos, los nuevos amos, y si quiere que la nobleza y la dignidad se oiga por las calles, -que usted la tiene-, tiene que echar de la política a los que buscan el dinero, no siendo posible ésto hasta que llegue el santo advenimiento, o sea, Licurgo.

  23. Javier Castuera Paez:

    Hola amigos, despues de “jartarme” de discurrir acerca del motivo por el cual los españoles votan y votan y no dejan de votar, abiendo que eso va en contra de sus intereses, tanto materiales como espirituales,sólo he conseguido decudir lo siguiente: la gente vota porque se encuentra en una situación de dependencia tal que se ha hecho casi genetica. La dependencia de todo lo que nos rodea es tan fuerte que resulta imposible desprenderse de ella. Cómo se le puede pedir a un ciudadano, hipotecdo hasta los dientes, deudor constante de algo, pedigüeño incluso del trabajo que le dará su subsistencia que se pare, que no vote más, que no siga manteniendo esta situación esclavista por más tiempo. Imposible. Leamos y aprendamos todo cuanto queramos, asimilemos a los grandes autores, entendamos sus propuestas de libertad, pero, amigos, la dependencia vital creada imposibilitará un cambio, como muchos proponen y con el que estoy de acuerdo, para alcanzar la libertad politica,de forma pacífica.
    He llegado a la conclusión que unicamente una revolunción violenta es el camino que podría liberarnos de esta zarpa que nos tiene cojidos desde el alma. Y si eso se produce, y no con una gran parte de oposición externa, habría que tener cuidado en no dar el poder a quien de nuevo no respondiese o se responsabilizase ante sus mandantes. En fin, la cosa no es facil en absoluto. Un saludo.

  24. angel mty:

    ¿Es lo mismo democracia constitucional ciudadana y democracia constitucional de los partidos politicos? Te agracedere una respuesta de antemano. Muchas gracias.

  25. Jesus Nava:

    Estimado Ángel:

    Te he corregido el texto y te he puesto interrogantes porque supongo que preguntas, no afirmas. Discúlpame si no es así.

    Con mucho gusto te respondo. En una democracia el poder constituyente y el poder constituido es el mismo: el pueblo, que nombra a un gobierno (ejecutivo, legislativo y judicial) para mejor dirigir los asuntos públicos o comunes, y le somete a una estrecha vigilancia, reteniendo el poder de deponer a sus representantes cuando la mayoría que los nombra u elige entiende que han traicionado su confianza o sus intereses. En una democracia, como de cían Jefferson y Montesquieu, es el pueblo quien legisla, gobierna y juzga, directamenmte, donde es posible su presencia o participación, e indirectamente nombrando a sus delegados para que le representen allí donde él no puede estar presente.

    Una constitución democrática es debatida en una convención elegida por los ciudadanos y sometida a la aprobación de todo el pueblo. Una constitución partitocrática (como la que tenemos en España) es pactada entre partidos que se reparten el poder, usurpan la soberanía nacional, impiden la participación de los ciudadanos en los asuntos públicos, y únicamente le dejan a los votantes (que no electores, pues no eligen absolutamente nada) el consuelo de “votar” al partido que más le guste. Ese sistema se llama dictadura de partidos, gobierno de partido o partitocracia. Nada tiene que ver con la democracia, donde la soberanía reside en todos los ciudadanos que pagan impuestos, y su gobierno es del pueblo, para el pueblo y por el pueblo. En una democracia, en fin, todos los ciudadanos son electores y elegibles. Las listas de partido, como ocurre en España, son una burla a la democracia y un desprecio absoluto a los derechos de los ciudadanos.

    En síntesis: en una monarquía o república democrática es el pueblo, representado por su mayoría, quien manda, y los funcionarios políticos y administrativos lo temen; en una monarquía o república de partidos, los partidos (es decir, una minoría) manda sobre la mayoría, y el pueblo teme al gobierno. Por eso, en una democracia constitucional, hay libertad para todos; en una república de partidos, hay despotismo para la mayoría y libertad únicamente para los que mandan.

    Un cordial saludo.

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