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ESO QUE LLAMAN REY, por Jesús Nava

Filed under: SANTO Y SEÑA — 9 October, 2007 @ 23:27

“En los gobiernos mixtos no existe la responsabilidad; las partes se encubren unas a otras hasta que se pierde la responsabilidad, y la corrupción, que pone en marcha la máquina, organiza al propio tiempo su propia escapatoria. Eso que llaman Rey es, en realidad, el Gobierno. El Rey es irresponsable: Se le coloca en un estado de seguridad parecido al de los idiotas y al de las personas dementes, y no cabe hablar de responsabilidad por lo que a él respecta. El Rey descarga en el ministro, el ministro se refugia tras una mayoría en el parlamento y el parlamento, en comisiones o comités.”

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En el articulillo que he titulado Razón e ignorancia, defiendo la tesis de que, en España, tenemos un régimen político que, Thomas Paine, denominaba mixto. De esta forma se refería a una modalidad de gobierno donde se mezclan elementos de la monarquía, la aristocracia y la democracia.

SÓLO HAY UNA MANERA DE UNIR MONARQUÍA, OLIGARQUÍA Y DEMOCRACIA: LA CORRUPCIÓN

Sólo hay una forma de cementar o unir instituciones o poderes tan contradictorios, para componer un Estado: la corrupción. Y sólo un medio para mantener la hegemonía de un régimen como ese entre los gobernados: la mentira.

En los gobiernos mixtos no existe la reponsabilidad. El rey es, en realidad, el gobierno; éste descansa en el ministro y el ministro en una mayoría parlamentaria.

Así, la parte aristocrática del régimen degenera en el nepotismo y la plutocracia de los partidos políticos, es decir, en el gobierno de los peores. La democracia se convierte en demagogia y oportunismo, o sea: práctica de la adulación popular a mansalva, en busca del voto perdido. Y la monarquía, como figura decorativa que es, no sirve para nada, excepto para incrementar los enormes gastos del Estado, al tener que sufragar tres formas de gobierno a la vez.

No quiero repetir todo lo que Thomas Paine dijo impecablemente. Con esa intención publico, en Filosofía Digital,  textos antológicos de diversos autores. Pasen y lean, por favor: “En los gobiernos mixtos no existe la responsabilidad; las partes se encubren unas a otras hasta que se pierde la responsabilidad, y la corrupción, que pone en marcha la máquina, organiza al propio tiempo su propia escapatoria”.

Eso que llaman Rey es, en realidad, el Gobierno. El Rey es irresponsable: “Se le coloca en un estado de seguridad parecido al de los idiotas y al de las personas dementes, y no cabe hablar de responsabilidad por lo que a él respecta”. El Rey descarga en el ministro, el ministro se refugia tras una mayoría en el parlamento y el parlamento, en comisiones o comités.

En este movimiento rotatorio, “quienes asesoran, quienes actúan, quienes aprueban, quienes justifican, las personas responsables y las personas no responsables, son todas las mismas personas”. Resultado: la responsabilidad se diluye en el aire.

Pocas dudas habrá, a poco que se reflexione sobre lo que pasa, de que en España, gobiernen las izquierdas o las derechas, siempre gobierna la demagogia y la corrupción. Más, por supuesto, cuando gobiernan las izquierdas. ¿Cómo es posible, entonces, que los votantes acudan masivamente a votar? Por la labor permanente de propaganda que el poder político y los medios de comunicación, desde hace treinta años, vienen desarrollando implacablemente.

El consenso y el pacto, es decir, el cambalache entre partidos, se vende como gobernabilidad. ¡Como si los españoles fuéramos salvajes ingobernables! El mandato imperativo (contradiciendo abiertamente la letra de la Constitución) de las cúpulas de los partidos sobre los diputados, se nos vende como garantía del cumplimiento de los compromisos adquiridos con los votantes; aunque un célebre socialista, alcalde de Madrid, en un ataque de cinismo, ya dijera que “los programas están para ser incumplidos”. ¡Guasones!

Los partidos políticos del régimen actual son el equivalente a las Asociaciones políticas, dentro del Movimiento Nacional, que patrocinó en su día el presidente franquista Arias Navarro (juego en el que cierto partido de la izquierda estaba dispuesto a entrar). Y los sindicatos, hacen el mismo papel de pastoreo con los trabajadores que el sindicato vertical durante la dictadura; sólo que sus derechos han sido recortados con el nuevo régimen.

A la propaganda incesante de los partidos se ha unido la labor indecente de los medios de comunicación. La prensa, la radio y la televisión cumplen tan a la perfección su papel de guardianes de la partitocracia, como lo hacía la prensa del Movimiento durante la dictadura del general Franco. Los periódicos, que no leo casi nunca, por simple higiene intelectual, son lo más parecido a las hojas parroquiales con que las distintas sectas políticas mantienen embelesados a la mayoría de los españoles.

¿Qué se puede hacer? Lo veremos.

[Publicado originalmente en Filosofía Digital, el 18 de enero de 2006]

“Digo el primordial santo y seña, hago el signo de la democracia. No aceptaré nada que no sea ofrecido a los demás en iguales condiciones.” WALT WHITMAN

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