LA DOCTRINA DEL SHOCK, por Naomi Klein
Tras una investigación de cuatro años, Klein explora el mito según el cual el mercado libre y global triunfó democráticamente, y que el capitalismo sin restricciones va de la mano de la democracia.
Por el contrario, Klein sostiene que ese capitalismo utiliza constantemente la violencia, el choque, y pone al descubierto los hilos que mueven las marionetas tras los acontecimientos más críticos de las últimas cuatro décadas.
Klein demuestra que el capitalismo emplea constantemente la violencia, el terrorismo contra el individuo y la sociedad. Lejos de ser el camino hacia la libertad, se aprovecha de las crisis para introducir impopulares medidas de choque económico, a menudo acompañadas de otras forma de shock no tan metafóricas: el golpe de la porra de los policías, las torturas con electroshocks o la picana en las celdas de las cárceles.
En este relato apasionante, narrado con pulso firme, Klein repasa la historia mundial reciente (de la dictadura de Pinochet a la reconstrucción de Beirut; del Katrina al tsunami; del 11-S al 11-M, para dar la palabra a un único protagonista: las diezmadas poblaciones civiles sometidas a la voracidad despiadada de los nuevos dueños del mundo, el conglomerado industrial, comercial y gubernamental para quien los desastres, las guerras y la inseguridad del ciudadano son el siniestro combustible de la economía del shock.
The Shock doctrine. Corto de Jonás y Alfonso Cuarón, 2007
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A continuación, el texto, en español, del documental:
Locutor: Los años 40 han sido una década de progresos y descubrimientos en la medicina y la psiquiatría. Los científicos han desarrollado una nueva tecnología para curar a adultos enfermos mentales. Con el uso de electroshocks, las mentes de pacientes enfermos son borradas, brindándoles la posibilidad de un nuevo comienzo. En esa tela vaciada, los médicos pasan a imprimir una nueva personalidad saludable.
Naomi Klein: Rehacer a la gente, aplicarles shocks para que obedezcan. Ésta es una historia sobre esa impactante idea. En los años 50, atrajo la atención de la CIA. La agencia financió una serie de experimentos. Con ellos elaboró un manual secreto sobre cómo quebrantar a prisioneros. La clave fue el uso de shocks eléctricos para reducir a personas adultas a un estado infantil.
Texto: La siguiente narración ha sido extractada de los manuales de interrogatorios de la CIA de 1963 y 1983.
Locutor: La hipótesis fundamental de este manual, es que se trata de técnicas que son, esencialmente, métodos para inducir la regresión de la personalidad. Hay un intervalo, que puede ser extremadamente breve, de animación suspendida, una especie de shock psicológico o parálisis. Los interrogadores experimentados reconocen este efecto cuando aparece. Y saben que en este momento la fuente está mucho más abierta a la sugestión, mucho más propensa a doblegarse, de lo que estaba antes de experimentar el choque.
Naomi Klein: Pero estas técnicas no sólo funcionan con individuos; pueden funcionar con sociedades enteras: un trauma colectivo, una guerra, un golpe de Estado , un desastre natural, un ataque terrorista, nos colocan a todos en un estado de shock. Y en el período subsiguiente, como el prisionero en la sala de interrogatorios, también nosotros nos volvemos infantiles, más inclinados a seguir a dirigentes que aseguran que nos protegen.
Una persona que comprendió temprano este fenómeno fue el más famoso economista de nuestra era, Milton Friedman. Friedman creía en una visión radical de la sociedad en la que los beneficios y el mercado impulsan todos los aspectos de la vida, desde las escuelas a la atención sanitaria, incluso al ejército. Defendía el de todas las protecciones comerciales, la desregulación de todos los precios y la abolición de los servicios públicos.
Estas ideas siempre han sido tremendamente impopulares, y es comprensible. Causan olas de desempleo, hacen aumentar desproporcionadamente los precios, y hacen que la vida sea más precaria para millones de personas. Al no poder imponer sus ideas democráticamente, Friedman y sus discípulos fueron atraídos al poder del shock.
Locutor: El sujeto debe ser bruscamente despertado y hay que vendarle de inmediato los ojos y colocarle esposas. Cuando son arrestados en esta situación, la mayoría de los sujetos experimentan intensos sentimientos de shock, inseguridad y estrés psicológico. La idea es impedir que el sujeto descanse y se recupere del shock.
Naomi Klein: Friedman comprendió que, al igual que los prisioneros son ablandados para el interrogatorio por el shock de su captura, los desastres masivos podrían servir para ablandarnos, para su cruzada radical de libre-mercado. Aconsejó a los políticos que de inmediato, después de una crisis, debían imponer de una vez todas las políticas dolorosas, antes de que la gente pudiese recuperarse. Llamó este método “tratamiento de choque económico.” Yo lo llamo “la doctrina del choque.”
Si se vuelven a considerar los eventos icónicos de nuestra era, se encontrará detrás de muchos de ellos el funcionamiento de esta lógica. Es la historia secreta del libre mercado. No nació en la libertad y la democracia; nació en el shock.
(Aparecen imágenes de golpes de Estado como el de Chile en 1973, y el subsiguiente incremento de la pobreza y concentración de la riqueza mientras se torturaba a 50.000 personas; la guerra de Malvinas que mató a 910 soldados, redobló la popularidad de Margaret Thatcher, mientras incrementaba el desempleo en la propia Inglaterra, iniciando las privatizaciones; matanzas como la de Tiananmen, en China 1989, y el ingreso de tal país en el sistema de “libre mercado” o la de Rusia en 1993 mientras se sometía a la pobreza a 73 millones de personas; el ataque a las Torres Gemelas de 2001, que justificó una guerra antiterrorista privatizada; la invasión de Irak; los desastres naturales)
Texto: “Sólo una crisis, real o percibida como real, permite un auténtico cambio” (Milton Friedman)
Locutor: El aislamiento, tanto físico como psicológico, debe ser mantenido desde el momento del arresto. La capacidad de resistencia es disminuida por la desorientación. Los prisioneros deben mantener silencio en todo momento. Nunca se les debe permitir que hablen entre ellos.
Naomi Klein: Hay una cosa más que he aprendido en mis estudios de los estados de shock: el shock pasa. Es, por definición, un estado temporal. Y la mejor manera de mantenerse orientado, de resistir el choque, es saber lo que le está sucediendo a uno y por qué.
Texto: La información es la mejor resistencia contra el shock.
Fuente: DemocracyNow! / Rebelión – Traducido del inglés por Germán Leyens y lavaca.org
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